Una Hora De Fe

Por Jafeth Paz Rentería

Las alianzas políticas que en los últimos días han cristalizado diversos sectores evangélicos con la derecha colombiana de estirpe uribista, ya era un matrimonio anunciado que va a redundar en el mayor poder político y burocrático de algunas personas que dicen hablar por los cristianos, pero en últimas puede significar un menor impacto del mensaje cristiano en la sociedad.

Como ya se sabe el próximo partido político “Colombia Justa Libres”, la literal hora de fe de la excandidata presidencial Viviane Morales y lo que queda en el papel del Partido Somos, fueron recibidos con los brazos abiertos por el “paraíso de sociedad” que promete el Centro Democrático y su candidato Iván Duque.

Pero la realidad matemática es que, aunque este sector ha vendido la idea y considera que representa el 75% de los cristianos, tal vez porque incluye el liderazgo de algunas megaiglesias, lo cierto es que no es el sector mayoritario del cristianismo evangélico en Colombia, tal como lo demostraron los resultados de las elecciones para el Congreso. Muchas de estas personas, aunque tienen un capital político mezclado con determinada influencia religiosa, un coctel explosivo que la historia se encargará de calentar o enfriar, en el fondo se representan a sí mismas y a un círculo limitado que va un poco más allá al de sus iglesias locales.

Si fuera cierto que Colombia Justa Libres representa el 75% de los cristianos evangélicos el número de senadores no serían tres, sino 15 o 20 como inicialmente habían proyectado y la hora de fe de Viviane Morales no se hubiera terminado, porque con solo la mitad del pueblo cristiano tendría asegurado unos cinco millones de votos. Entonces, es importante que se bajen de esa nube, dejen de mentirle a los medios de comunicación que no conocen el complejo mundo evangélico, y de una vez por todas entiendan, que aunque son visibles, son una minoría.

Eso sí, tal vez si la fe de Viviane Morales fuera como un grano de mostaza y no de una hora, hubiera tenido la oportunidad de sacar una votación histórica, pese a la asfixia económica que denunció. En efecto, en estas circunstancias, es probable que ahora el candidato invisibilizado Jorge Trujillo saque una votación sorpresa, porque en redes sociales, un amplio sector que se ha sentido manipulado por los intereses burocráticos de quienes dicen representar al pueblo cristiano, ahora han manifestado su favorabilidad hacia esta campaña.

Y ¿ Por qué estos hechos pueden significar un menor impacto del mensaje cristiano en la sociedad? Es evidente que aunque el número de creyentes se ha incrementado en las iglesias evangélicas, el impacto de transformación social de su mensaje no es fuerte. Con el actual modelo eclesial que representan las megaiglesias se ha trasplantado en este ámbito cristiano, lo más detestable del capitalismo salvaje, combinado con una especie de feudalismo espiritual. Es decir, entre más crecen, más son “evangelizadas” y penetradas por el modelo capitalista, porque la esencia del mensaje cristiano está desfigurado. Aunque pretenden discipular la nación, hace rato que son las megaiglesias las que necesitan ser evangelizadas, porque los postulados del capitalismo y del mercadeo religioso neutralizaron y eclipsaron el núcleo esencial del mensaje del Jesús Histórico.

Esto hace que la mayoría de la población colombiana, potencialmente creyente, cada vez se sienta más lejos de un supuesto cristianismo que mientras defiende los valores de la familia y la moral, hace alianza con el discurso de los poderosos y le da la espalda a los pobres, a los marginados, discriminados y excluidos en uno de los países más desiguales e injustos del mundo. Por eso el mejor favor que le pueden hacer al cristianismo estos personajes, es aclarar que se representan únicamente a sí mismos, a sus intereses, a sus familias, a sus partidos y jamás a todos los cristianos. Hoy en Colombia el cristianismo es una fe secuestrada.

Una Vitamina: Según me dijeron, quien sí tuvo fe, fue un empresario que una semana antes de la renuncia de Viviane Morales, invirtió por su cuenta 30 millones de pesos en publicidad para dar a conocer a la candidata. Me imagino cómo se sentirá ahora. Aunque seguramente llegará un apóstol y lo calmará diciendo que próximamente recibirá esa suma multiplicada por cien.

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